Cuando un ser humano cualquiera se encuentra en un estado de percepción alterado como drogado, borracho, enfermo, etc, las convenciones sociales sufren una alteración. Este desvió de lo normal muy ejemplificado en criminales y locos, ha sido a veces relacionado con el genio y el artista. De allí que se piense también a veces que el arte podría tener que ver con lo a-normal, lo no convencional, lo novedoso, raro, extraño, diferente, etc. Todos podemos darnos cuenta que así como pueden salir cosas buenas de estados alterados, en la mayoría de las veces lo que sale de allí es un caos sin forma y sin sentido, un adefecio inútil y sin valor. Pero entonces ¿cómo es que en ocasiones ha sido posible sacar de estos estados obras de arte e incluso se haya generado un imaginario de relación entre la creación y la destrucción?
Dialácticamente es lógico pues la dialéctica pone en relación los contrarios, sin embargo no queda claro aún la posibilidad metodológica de la relación entre destrucción y creación a la hora de enfrentarnos a esta última.
Pienso que el "yo" occidental, nuestra identidad occidental ha sido incapaz de ir más allá de la mera especulación a la hora de esclarecer el papel de la percepción en la imagen que tenemos de nosotros mismos. El "sujeto" occidental aún teme a la idea de que el "objeto" sea en gran parte una proyección de sí mismo, pues esto implicaría que tal sujeto no es fijo y podría (y debería) destruirse (por lo menos un poco) para dejar que el "objeto" libere parte de su ser y podamos volvernos más profundos de lo que somos actualmente.
De todos modos una cultura centrada en la escritura y la imagen como la occidental, no tiene mucho futuro en este camino de profundización sino se debilita un poco adrede para que puedan entrar otros fenómenos de la percepción que hasta ahora son solo un mito, un chisme, un rumor, un pensamiento sin experiencia.
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